Spinetta me regaló un gato (Revisited)

Un escrito sobre mi encuentro con el Flaco Spinetta

A más de 15 años de esta historia, días después de haber observado el documental de Nat Geo “BIOS SPINETTA” y escapando un poco a las realidades actuales que permean todo y nos consumen, quise revisar este escrito y re-publicarlo en este blog.

Hace tiempo ya, dejé de tener ídolos o de ver a aquellos artistas a quienes admiraba en la edad adolescente como algo fuera de este mundo, para pasar a considerarlos grandes maestros, tan humanos como cualquiera. Empecé a tener la convicción de que en cualquier esquina del mundo, estamos todos conectados y que las almas sensibles y creativas gozan de una conexión especial. Pero esta experiencia fue sin duda alguna, definitiva para que eso sucediera.

El comienzo de esta historia supongo, se remonta a un día cualquiera del año 2004. Por ese entonces surgió en mí el deseo de hacer un concierto donde pudiese tocar algunos temas del músico argentino Luis Alberto Spinetta, admiraba su obra, su música, su poesía: aunque para ese entonces desconocía bastante aun de ella y me parecía que sobre el Flaco en Colombia poco o nada se había hablado, o mejor aún, cantado. Así que decidí hacer un concierto que me imaginaba no podía ser de menos de dos horas de duración teniendo en cuenta la vastedad de la obra, en donde pudiese mostrar distintas etapas de la creación de Luis y poder interpretar esas hermosas melodías que tanta luz irradian. En fin, tomé la decisión sin llegar a imaginar el alcance que podría llegar a tener ese acto. Para poder realizarlo tuve que comprar los discos o conseguirlos de alguna manera; estar días enteros en la red buscando información, estudiar las letras, la armonía Spinetteana, conseguir los músicos que me apoyaran el caprichito, ver al Flaco tocar en vivo (Por esos días, por cosas del destino tocaba Spinetta en Colombia, por primera y única vez en 30 años, en el festival Rock al Parque y en el restaurante "El Sitio" de Bogotá) y llevar a cabo toda la logística del asunto, en otras palabras, producir la realidad de un sueño.

Y así fue, dos años después de imaginar aquel momento por primera vez, el momento ocurría: estaba en el Teatro Tecal presentando DESATORMENTANDONOS, una mirada a la obra de Luis Alberto Spinetta, un show con 30 canciones en vivo, diversos formatos, músicos invitados, y con carácter de despedida, pues en esos días partía a un largo viaje por Indonesia. Lo que siguió fue escuchar el material que se grabó esa noche y editar un total de 20 canciones del Flaco, las demás quedaron en archivo. Parecía que así terminaba la historia, pero un año después de ese concierto, Fabián Spampinato, director de la emisora FM D-Rock en Mar del Plata, quien organizaba un disco triple en homenaje a Spinetta, me contactó pues se enteró de mi trabajo y me invitó a participar en el homenaje con un tema. Yo acepté gustoso y grabé dos versiones de "Dos Murciélagos" en mi casero estudio, la versión acústica de la canción quedó incluida en el primer disco de la trilogía, en el número 15 (número éste, que toda mi vida he considerado como de suerte.... mi recuerdo de muy chico cuando gané un balón Golty Number Five con ese número, la gloria para alguien de esa edad).

Algunos meses después, con enorme alegría recibía un correo desde Argentina con una copia del disco: una hermosa obra de arte, como pocas, ahí estaba mi nombre, era el único colombiano con el privilegio de estar junto a cientos de artistas de toda Latinoamérica que se reunían para darle gracias por ese medio al Flaco. Y pensé que aquella decisión que algún día tomase, había llegado más lejos de lo que imaginara. Pero lo mejor estaba aún por venir.

En el 2007 viajé a Buenos Aires junto a SANTAFUMA a realizar la mezcla del primer disco de la banda junto a Tweety Gonzalez (quien, a propósito, por esos días me presto "Martropia" libro de conversaciones con Spinetta escrito por Juan Carlos Diez, el cual devoré en un par de días). Durante los primeros días de mi estadía en Baires traté de encontrar información sobre algún concierto próximo de Spinetta, pero nada, al parecer el Flaco no tocaba por ahí, ya después la verdad no lo tuve muy presente, lo que sí quería, era conocer "La Diosa Salvaje" (antes "Cintacalma") el estudio de grabación de Luis, por medio de algunos contactos me enteré que efectivamente el estudio quedaba en la misma casa de Luis, y que si quería conocerlo debía, como es lógico, pedir permiso a su dueño. Y eso hice, gracias a Fabián, quien amablemente me facilitó el número de teléfono, una tarde de invierno porteño estaba llamando por teléfono a Luis Alberto Spinetta. Esto había llegado muy lejos ya.

Llamé y me contestó el Flaco, ¡qué bello ser! me atendió con una amabilidad tal que terminó por darme las gracias él a mí por haberlo llamado y me contaba, entre otras cosas, que sí estaba dando conciertos por esos días pero en provincia, no en Capital y que en un par de semana se encerraría a grabar su próximo disco (lo que sería “Un Mañana”), por último me invitó a un concierto privado para los oyentes de la emisora Rock y Pop en La Trastienda club, el día martes 12 de junio de a las doce horas. Y allí estuve yo, efectivamente mi nombre estaba en la lista de invitados, simplemente no lo podía creer. Ingresé al lugar y encontré un buen sitio, fue un concierto en donde Luis no solo tocó algunas canciones que sus seguidores le pedían por teléfono, sino que respondió muchos preguntas de los oyentes que llamaban a la emisora, el programa-concierto fue conducido por Mario Pergolini y transmitido en vivo por dicha emisora. Al terminar Luis salió por la puerta trasera y se fue en un modesto carro, y los músicos de su banda (Nerina Nicotra, Claudio Cardone, Sergio Verdinelli) salían por la puerta general, buscando un "remis" a sus destinos, tuve la oportunidad de cruzar algunas palabras con ellos y con Juan Carlos Giacobino, el manager de Luis Alberto. Al alejarme del lugar pensaba que estaba muy agradecido con la vida por recompensar mi trabajo de esta hermosa manera, y que esto era ya demasiado, pero acaso nunca es demasiado?

Una semana después, llamé de nuevo al Flaco quien me comentó que estaba bastante atareado grabando un tema para un álbum de Litto Nebia y organizando el material de su próximo disco, aun así, me invitó a su casa en Villa Urquiza para compartir un momento y disfrutar de un ensayo con su banda. La cita fue el Jueves 22 de Junio de 2007 a las 17 horas, allí estuve cumplido, antes de tocar el timbre quise tomar una foto a la fachada, el rostro de "La Diosa", y justo cuando estaba haciéndolo un vecino que iba con un niño de la mano exclamó emocionado: "Esa es la casa del Flaco Ché!, a lo que respondí para mis adentros: Lo sé, ¡para allá voy yo! y al reparar en lo que estaba pensando, sencillamente no daba crédito a lo que estaba sucediendo, ¡iba “a lo del Flaco”!, digo esto no con la emoción del “fan” que desea conocer a su ídolo y accede a él en busca de un autógrafo, sino asombrado por las vueltas que da la vida y a donde nos pueden llevar nuestras canciones y nuestras decisiones, por sencillas o complejas que parezcan, ya que en el fondo, se trata de una relación entre humanos, entre artistas que son personas de una alta sensibilidad, si se quiere ver de esa manera.

En fin, toqué el timbre y me abrió la puerta Aníbal Barrios, "La Vieja", el fiel asistente de Luis, le dije quién era yo, Juan Carlos Abella (con la doble l como si fuera una sola: Abela, así me había llamado Luis la primera vez que hablamos por teléfono, al estilo italiano). “La Vieja” me pidió esperar y al cabo de unos segundos fue Luis quien me atendió y tras un fuerte abrazo me invitó a seguir a su casa. Atravesando un cuarto ingresé en el estudio donde ya se encontraba Sergio Verdinelli acomodando sus platillos turcos, preparándose para el ensayo; seguí un poco más y entré en la cocina, uno de los lugares predilectos de Luis, allí hablamos Luis y yo de mi trabajo y le entregué en sus manos la grabación del concierto que tres años antes había realizado, junto con algunos discos de mis bandas. A Luis le llamaron la atención los nombres de los grupos (Santafuma, The Joint, La Koolina), de igual manera se emocionó bastante al ver la cantidad de temas suyos que habíamos grabado: "Te hiciste todos los temas de Luis" dijo en tercera persona, como si no se tratara de él mismo. Lo esperé un rato mientras se perdía en una conversación telefónica con Dante, su hijo, mirando su colección de discos encontré a Nusrat Fateh Ali Khan (mi cantante favorito en el mundo) y a Miles, el “Narigón del Siglo” de Divididos, algunos de Spinetta, Coltrane, Shankar, vi sus retratos y me sentía como en la casa de un amigo, o un lejano pariente. Mientras tanto los demás músicos de su banda iban arribando al lugar, primero Claudio Cardone, quien tenía ya su set listo, me recordaba pues ya le había entregado el disco antes, y luego Nerina, la rubia bajista, esposa de Guillermo Vadalá, quien también me reconoció, el trato fue tan amable que me sentía como en casa. Y así fue, durante el par de horas que estuve en la Diosa me sentí como en casa. Escuché la versión del tema de Litto Nebia que Luis había grabado, la cual salía potente de los monitores del estudio, y en la consola Solid State Logic, los gráficos jugaban con la voz de Luis, estaban discutiendo algo de la mezcla y la inclusión de una nueva línea de teclado. Después de esto pasamos a la sala de ensayo donde la banda completa interpreto tres temas: un cover de los Ratones Paranoicos que ya les había escuchado en vivo en La Trastienda, con un riff poderoso, luego tocaron "El Enemigo" y "Destino Incierto", y ahí estaba yo, en un concierto de Spinetta "para mi solito", como cantara Andrea en el primer disco de los Atercios.

Después de este "calentamiento", el Flaco nos invitó a la cocina para tomar un café antes de comenzar el verdadero ensayo de los temas de su próximo disco, en esos llegó también la novia del Flaco por ese entonces (que por alguna extraña coincidencia volví a ver días después ojeando libros en una librería). Así que entre facturitas, café, mate y finas hierbas, compartimos un agradable momento hablando de todo un poco, desde Álvaro Uribe, hasta el Boca en la Libertadores, pasando por el sonido del órgano del tema Fito Paez en "Cadaver Exquisito", el cual, para Cardone, estaba de más en la canción. Spinetta revoloteaba alrededor de la mesa y mientras me llamaba por mi nombre, buscaba afanosamente algo; y eso llamó particularmente mi atención, Spinetta siempre parecía buscar algo, a veces con más intensidad que otras, pero así como alguna vez buscaba afanoso "su gorro cantor", esta vez estaba buscando otra cosa.

Antes de despedirme, Aníbal Barrios nos tomó la única foto que quedó de ese encuentro y con otro fuerte abrazo Luis me acompañó hasta la puerta.

Ya no sé si la historia tenga un final, será que la canción llegó hasta el sol?

P.T.

En Cuba, un dúo que se llamaba POSTROVA (P.T.), hizo un hermoso tema llamado "Spinetta me regaló un gato", a mí también me regalo algo, quizá un Gato García, un perro o un porro, un café o una canción, o todas las anteriores, algo me regaló el Flaco bello ése.

P.S.

Las dos escenas que me sacaron lágrima del BIOS fueron la de Emilio del Guercio y Rodolfo Garcia cantando divinamente dentro de aquel auto, en ese conmovedor CARPOOL KARAOKE que Catarina les propuso y por supuesto, una de las escenas finales en donde Vera, su hija menor, llora recordando cómo su padre la dejó no con una afirmación o una enseñanza, sino con una pregunta, como el maestro y aprendiz que siempre fue.

P.D.

La imagen que acompaña esta entrada del blog es una pintura en acrílico que ahora cuelga en una de las paredes de mi apartamento, de la bella y talentosa artista colombiana Jenny Muñoz.


Julio 5 de 2020.

ENGLISH

Spinetta gave me a cat (Revisited)

An account about my encounter with “El Flaco” Spinetta

Preliminary Note: This entry has lots of names, words and expressions that may seem unknown to the English reader and that are proper to the Latin American rock culture and more specifically, to the Argentinean culture. I suggest to google some of the names and you will discover great music and artists.

More than 15 years after this story started, days after having watched the Nat Geo documentary "BIOS SPINETTA" and escaping from the current realities that permeate everything and consume us, I wanted to review this text and republish it in this blog.

Long ago, I stopped having idols or seeing those artists whom I admired in my teenage years as something out of this world, to consider them great masters, as human as anyone. I began to have the conviction that in any corner of the world, we are all connected but specially, that sensitive and creative souls have an unique connection. This experience was key for that to happen.

The beginning of this story, I suppose, goes back to any day in 2004. At that time a desire arose in me to do a concert where I could play some songs by the Argentine musician Luis Alberto Spinetta, I admired his work, his music, his poetry, although at that time I was still quite unaware of his work and it seemed to me that little or nothing had been said or sung about El Flaco in Colombia. So I decided to do a concert that I imagined could not be less than two hours long considering the vastness of his work, where I could show different stages of Luis's creation and be able to do my own rendition of those beautiful melodies that radiate so much light. In short, I made the decision without imagining where that act would take me in the long run. To be able to do it I had to buy his albums or get them somehow; spend whole days on the internet looking for info, study the lyrics, the Spinettean harmony, get the musicians to support me on the whim, go to see El Flaco playing live (In those days, because of destiny, Spinetta played in Colombia, for the first and last time in 30 years, at the Rock al Parque festival and at the restaurant "El Sitio" in Bogotá) and finally, carry out all the logistics of the show, in other words, to produce the reality of a dream.

And so it was, two years after visualizing that moment for the first time, the moment was happening: I was at the Tecal Theater presenting DESATORMENTANDONOS, a look at the work of Luis Alberto Spinetta, a show with 30 live songs, various formats, guest musicians and with a farewell mood, because in those days I was going on a long trip through Indondesia. What followed was to listen all the material that was recorded that night and edit a total of 20 songs, the rest were archived. And it seemed that was the end of the story, but a year after that concert, Fabián Spampinato, director of the FM D-Rock station in Mar del Plata, who was organizing a triple album honoring Spinetta, contacted me because he found out about my work and he invited me to join in with a song. I gladly accepted and recorded two versions of "Dos Murcielagos" in my home studio, the acoustic version of the song was included in the first disc of the trilogy, in track number 15 all my life I have considered”15” as a lucky number, a remind of being 8 years old and win a Golty Number Five Original Soccer Ball in a raffle with that number, the glory for a kid that age).

A few months later, with great joy, I received mail from Argentina with two copies of the album: a beautiful artwork and there was my name on it, I was the only Colombian with the privilege of being there, along with hundreds of artists from all of Latin America who gathered together to give their appreciation for El Flaco music and poetry. And I realized that the decision that someday I took had gone further than I thought. But the best was yet to come.

In 2007 I traveled to Buenos Aires with my band SANTAFUMA to mix the band's first album with Tweety Gonzalez (who, by the way, in those days lent me "Martropia" a book of conversations with Spinetta written by Juan Carlos Diez, which I devoured in a couple days). During the first days of my stay in Buenos Aires, I tried to find info on an upcoming Spinetta show, but nothing, apparently El Flaco did not play those day. Afterwards I lost interest but what I did wanted was to go to " La Diosa Salvaje "(formerly" Cintacalma ") Luis's personal recording studio, through some contacts I found out that the studio was indeed built in Luis's own house, and that if I wanted to get to know it; I should, of course, ask permission from the owner. And I that I did, thanks to Fabián, who kindly provided me with the phone number, one winter afternoon in Buenos Aires, I was calling Luis Alberto Spinetta by phone. This had come a long way already.

I called and Luis answered me, what a beautiful human being! He attended me with such kindness that he ended up thanking me for calling him and told me, among other things, that he was playing live hose days but in provinces, not in Capital and that in a couple of weeks he would lock himself up to record his next album (which would be “Un Mañana”), finally he invited me to a private concert for listeners of the Rock and Pop radio station at La Trastienda Club, on Tuesday June at noon. And there I was, indeed my name was on the guest list, I just couldn't believe it. I entered the place and found a good spot, it was a show where Luis not only played some songs that his fans requested on the phone, but he also answered a few questions from the listeners who called the station, the broadcast show was conducted by Mario Pergolini and streamed live. When the show was over, Luis left the place thru the back door and driving a very modest car, and the musicians of his band (Nerina Nicotra, Claudio Cardone, Sergio Verdinelli) went out the general door, looking for a cab to their destinations, I had the opportunity to have a little chat with them and with Juan Carlos Giacobino, Luis Alberto's manager. As I left the place I thought that I was very grateful with life for rewarding my work in such beautiful way, and that it was already too much, but is it never too much?

A week later, I called El Flaco again, he was quite busy recording a song for a Litto Nebia album and organizing the material for his next album, even so, he invited me to his house in Villa Urquiza to share a moment and witness a rehearsal with his band. The appointment was Thursday, June 22, 2007 at 5:00 p.m., I was there, before I rang the bell I wanted to take a photo of the front house, the face of "La Diosa", a neighbor who was going by with a child by the hand exclaimed excitedly: "That is the house of El Flaco Ché! And I answered to myself: I know, that's where I'm going! And when I realized what I was thinking, I just couldn't believe what was happening, I was actually going "a lo del Flaco"! I say this not with the emotion of the "fan" who wants to meet his idol and approach him looking for an autograph, but amazed by the turns that life gives and where our songs and our decisions and efforts can lead us to, however simple or complex it may seem, it is merely a relationship between highly sensitive human beings.

Anyway, I rang the bell and Aníbal Barrios “La Vieja”, Luis' loyal assistant, opened the door for me, I told him who I was, Juan Carlos Abella (with the double l as if it were one: Abela, that's how Luis called me the first time we spoke on the phone, as the Italian style). "La Vieja" asked me to wait and after a few seconds it was Luis who attended me and after a big hug, he invited me to enter his house. Crossing a room I walk into the Studio where the drummer Sergio Verdinelli was already setting his Turkish cymbals, getting ready for rehearsal; I kept going and enter the kitchen, one of Luis' favorite places, there Luis and I talked about my own musical work and I gave him the recording of the concert I´d done three years ago, along with some records by my bands. Luis was impressed by the names of the bands (Santafuma, The Joint, La Koolina), likewise he was quite excited to see the number of his songs that I recorded: "You made all of Luis's songs" he said in third person, as if he were not himself. I waited for him while he got lost in the phone with Dante, his son, taking a look at his record collection, I spotted Nusrat Fateh Ali Khan (my favorite singer in the entire world) and Miles, “Narigón del Siglo” from Divididos (recorded in Abbey Road Studios), some Spinetta albums, Coltrane, Shankar, I stared also at his family portraits and felt like I was in the house of a friend, or a distant relative. Meanwhile the other musicians of his band were arriving at the place too, first the keyboard player Claudio Cardone, who already had his set ready to go, he remembered me because I had already gave him my album before, and then Nerina, the gorgeous blonde bass player, Guillermo Vadalá´s wife (One of the greatest bass players from Argentina). She also recognized me, the ambient was so warm, they all were so kind that I truly felt comfortable. And so it was, during the couple hours I was in “La Diosa” I felt at home. I listened to the version of Litto Nebia´s song that Luis was recording, coming out so powerful from the studio monitors, and on the Solid State Logic mixing desk, the graphics were playing with Luis's voice, while they were discussing some mix issues and the inclusion of a new keyboard line. After this, we went to the rehearsal room where the entire band performed three songs: a cover of Ratones Paranoicos, one I already saw live in La Trastienda show, an electric song with a very powerful riff, then they played "El Enemigo" and "Destino Incierto". And so there I was, witnessing a concert by Spinetta "para mi solito" (just for me), as Andrea Echeverri sang on the first Aterciopelados album. (Aterciopelados is the most important rock-pop band form Colombia)

After this "warm-up", El Flaco invited us to the kitchen to have a coffee break before the rehearsal of the songs on his next album. Luis´s girlfriend also arrived at that moment (I met her again a few days after on a bookstore, some strange coincidence) So between “facturitas” (pastries), coffee, yerba mate and some other fine herbs, we share a pleasant moment talking about lots of things, from Álvaro Uribe, to Boca Juniors Soccer team in the Copa Libertadores, the organ tone of the song by Fito Páez "Cadáver Exquisito" (for Cardone was too much for the song). Spinetta hovered around the table and as he called me by my name, he seemed to be searching for something; and that particularly caught my attention, Spinetta always seemed to be looking for something, sometimes with more intensity, but just as he was always looking for "his singing hat", this time he was looking for something else.

Before saying goodbye, Aníbal Barrios took the only photo of that meeting that and with another big hug Luis took me to the door.

I do not know if the story has an end, perhaps “the song did reach the sun?”

P.T.

In Cuba, a fantastic duo called POSTROVA (PT), made a beautiful song called "Spinetta me regaló un gato” (Spinetta gave me a cat), well, he also gave me something, maybe a Gato García, a dog or a joint, a coffee or a song, or all of the above, El Flaco gave me a lot.

The two scenes that brought me to tears from the BIOS documentary were that one with Emilio del Guercio and Rodolfo Garcia singing preciously inside that old car, in that moving CARPOOL KARAOKE that Catarina, Luis´s daughter proposed to them and of course, one of the final scenes, the one where Vera, her youngest daughter, cries remembering how her father left her not with an affirmation or a life lesson, but with a question, like the teacher and apprentice that Luis always was.

P.S.

The image that accompanies this blog post is an acrylic painting that now hangs on one of the walls of my apartment, by the talented Colombian artist Jenny Muñoz.

July 5, 2020


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