Un virus selectivo

Actualizado: 9 de jun de 2020

¡Don´t ask what you can do for your country

Ask what your country can do for you!

Take no prisoners (Megadeth)

Esto lejos de ser una diatriba en contra de mi país, es mi punto de vista expuesto desde lejos, como colombiano que en la actualidad y desde hace algunos años ya, pasa más tiempo afuera que adentro del territorio nacional, pero que mantiene una conexión obligatoria con su lugar natal pues allí viven los que ama y allí mantiene un lugar a donde llegar un par de veces al año. Un amor profundo me une a la tierra, a la familia, a los amigos, a los paisajes, a los sabores; pero a la vez un profundo desprecio por todo eso que llamamos idiosincrasia, que en el caso de Colombia no es más que un conjunto de costumbres arraigadas en su mayoría en una enorme ignorancia, en una filosofía de corrupción y saqueo y en la mal llamada malicia indígena.

Es muy difícil en este momento por el que atraviesa el mundo entero no mirar alrededor y envidiar la forma en que otras naciones afrontan esta compleja crisis, difícil es no desear por instantes haber nacido bajo otra bandera, pues las diferencias y desventajas son demasiado evidentes.

La paradoja de ser un país “pobre”, erigido sobre un territorio naturalmente rico es una verdadera desgracia, pero pienso que principalmente lo que hace a cualquier país ser catalogado como del tercer mundo, no es tanto su nivel de riqueza o la ausencia de ella, que en el caso que nos toca es bien discutible, sino el nivel de corrupción que mantiene a nivel gubernamental y social en general. A mí no me cabe la menor duda que Colombia sería una potencia mundial y un lugar increíble para vivir si sus habitantes no hubiesen permitido por tantos años el robo constante perpetuado por aquellos que han usado el poder para enriquecerse y dejar a la mayoría en un estado de miseria, un puñado de familias, que generación tras generación hasta el día de hoy se han encargado de que el poder no se salga de sus manos para así exprimir hasta la sequía, toda la riqueza natural y humana de este territorio de abundancia.

Saber que aquí, crisis como ésta que vivimos en la actualidad son aprovechadas para el lucro personal de unos pocos, produce verdadero asco pues estos tiempos, aunque críticos para la mayoría de la sociedad, son tiempos de bonanza para otros, gracias a todo el dinero extra que fluye por billones, proveniente de ayudas humanitarias, donaciones y partidas presupuestales extraordinarias que se aprueban para paliar la emergencia, dineros que en su mayoría terminarán en los bolsillos de algunos pocos y no en los platos de los que no tienen qué comer, sin mencionar que el gobierno, en nuestro caso, se encargará de proteger ante todo los intereses y el bienestar de la banca por encima del de las familias, obligando a la gente a endeudarse hasta reventar. Se repite la historia una y otra vez, los subsidios para el agro quedan en las arcas de los empresarios mientras solo migajas llegan a las ajadas manos de los campesinos. Así que mientras en otros países el Estado se preocupa por brindarle una mano a todos los ciudadanos que han perdido su trabajo por la crisis de empleo para que puedan cubrir sus gastos básicos, en Colombia la jugada será sacar dinero de fondos ya bastante manoseados como la reserva pensional, para ponerlo a disposición, no de los ciudadanos de a pie, si no de los banqueros, para que así los individuos puedan acceder a créditos que les ayuden de momento a solventar la crisis, empeñando su vida aún más de lo que ya la tienen empeñada y de paso aprovechar el alboroto para expedir por debajo de cuerda uno que otro decreto de esos que afectan el bienestar no solo de esta generación si no de varias generaciones futuras.

En todo caso, no se trata de compararnos solamente con países del primer mundo, no hace falta irse para Australia o para Europa; muy cerca, en El Salvador, un país que está lejos de ser una potencia mundial, se han adoptado medidas que en Colombia estamos a años luz de siquiera considerar. El Estado, como debería ser, se preocupa por que no falte la comida en las casas, si no pueden cubrir los pagos de renta por medio de subsidios se aseguran de que se lleguen a acuerdos entre arrendatarios y arrendadores considerando sus necesidades particulares; igual con el empleo, si no pueden brindar subsidios de desempleo a los individuos por lo menos apoyarán a las empresas para que puedan continuar pagando así sea parcialmente a sus empleados y en materia de salud, hacen todo lo posible por dotar los sistemas hospitalarios y asegurar que la población tenga acceso total a pruebas diagnóstico e incluso se aseguran de entregar tapabocas directamente a la población en los sistemas de transporte y en los puntos donde aún se moviliza personal. Entre tanto, nuestro presidente sale a hablar de aislamiento preventivo y de aplanamiento de la curva, haciéndonos creer que la situación está bajo control cuando sabe que no se han hecho pruebas ni en el uno por ciento de la población. Así son las cosas y qué se le va a hacer, vivimos en el país del “sálvese quien pueda”, de las buenas intenciones en el papel pero en la realidad, cero protección a los ciudadanos, los pañuelos rojos seguirán colgando en las ventanas de las casas, lo poco que el gobierno ha hecho ha sido porque no le queda más remedio, presionado por la excepcional gestión de unos pocos funcionarios honestos y aun así, como no podría ser de otra manera, el auxilio para los más pobres termina siendo otro escándalo de corrupción más. Lejos están de tomar medidas drásticas que garanticen efectivamente que los habitantes de esta nación no mueran a causa del virus o queden en la calle y que los que ya están en la calle, tengan al menos qué comer, atención médica y un lugar para pasar la noche. Los artistas y el gremio del entretenimiento podrán sentarse a esperar un salvavidas, se anuncia que no habrá vida social y nocturna por lo menos hasta el próximo año, pero no se ofrecen ayudas reales para estas personas que no podrán aguantar ni un par de meses más esta situación.

Eso sí, la coyuntura ha servido como nunca para dispersar la protesta social, cayó como anillo al dedo para acallar el asesinato sistemático de líderes sociales, la destrucción incesante de los preciados ecosistemas por medio de la explotación minera y petrolera, los escándalos de corrupción y narcotráfico en los que están involucrados los más altos poderes el estado, todo eso se borró como por arte de magia de la actualidad nacional.

Como escribí hace unos días, asqueado y molesto por las noticias que llegan desde mi país, donde aquellos que están encargados de entregar las ayudas están aprovechando para robar a manos llenas, desviando fondos, facturando con sobre costo mercados de auxilio, reclamando los paupérrimos bonos de ayuda con identificaciones falsas o de personas fallecidas, con la complicidad del estado inepto y fallido que pone en evidencia el sistema fraudulento con el que también amaña las elecciones, lo que necesitaríamos sería un virus selectivo que identificara y atacara exclusivamente el ADN de los corruptos, de los desalmados que en medio de esta crisis buscan quedarse con el dinero de las ayudas que deberían llegar a aquellos cuya subsistencia en este momento depende totalmente de dichos auxilios, porque al fin de cuentas yo sí creo que a pesar de todos esos individuos que para mí no logran aplicar al apelativo de humanos, en nuestro país hay mucha gente bella de corazón, gente increíblemente talentosa, con un ingenio desmedido y una capacidad de trabajo y resistencia como nadie en el mundo, capaces de hacer de este lugar una verdadera nación y no el intento fallido que tenemos por república.

Tristemente también poco a poco vamos perdiendo nuestra capacidad de asombro y nada de lo que vemos a diario logra sorprendernos por más absurdo que parezca, a veces uno conserva una pizca de fe en que todo esto cambiará, que la sociedad mejorará y esa gente perversa de la que hablo dejará de ser tan ruin y miserable, pero la verdad, no es más que una utopía. También es pertinente decir que se podría estar aún peor si nos comparamos con otros países con mayores problemas que los nuestros, en todo caso, es consuelo de tontos.

Ya para cerrar, quizá uno de los aspectos que marcan la diferencia en un país de tercer mundo es qué tan acostumbrados están sus habitantes a convivir con la inseguridad y la violencia. La normalización de la muerte por todo tipo de violencias hacen que la retórica que busca restarle la debida importancia a esta epidemia tenga justificación en el hecho de que aparentemente no produce tantos muertos a la final. Es propio este pensamiento de países donde el pan de cada día es el asesinato de individuos por robarles un teléfono móvil o una bicicleta, o aún más grave, el asesinato sistemático de líderes políticos y sociales o el abuso sexual de mujeres y menores; no así en otros lugares del mundo donde la vida y la integridad sí tienen un verdadero valor y sucesos tan horrendos como los mencionados, serian causa de conmoción nacional. En lugares así, pensar en la posibilidad de perder algunos cientos de vidas es algo demasiado doloroso y preocupante y se hará todo lo posible para evitarlo, para nosotros, tristemente, esos números dan risa porque equivalen a la cantidad de muertos por todo tipo de violencias en un par de días. El nivel de indolencia y de desprecio por la vida es asombroso y la aceptación de que ése es el curso natural de las cosas, que debemos vivir con miedo porque no hay otra manera, nos mantiene convencidos de que esta zozobra constante es una condición auténtica y sin remedio alguno. Ese pensamiento está perfectamente alineado con la estúpida creencia de inmensas mayorías que piensan que los gobernantes les hacen un favor a sus pueblos cuando velan por su bienestar, cuando en realidad, cualquiera en una posición de poder no es más que un administrador, un servidor público, que ya de por sí el termino no podría ser más claro. Entonces cuando se reclama que todo Estado debería garantizar a su pueblo mínimamente el acceso a la educación y la salud “gratuita”, ese término gratuito, no aplica porque todo eso ya está cubierto a través de los altísimos impuestos que la ciudadanía paga por diversos medios y que funcionaría si unos pocos no se lo robaran todo. Decir que las personas que exigen estos derechos quieren todo regalado es avalar la corrupción enorme que por medio del saqueo le niega la oportunidad a toda una población a acceder a estos bienes primordiales en cualquier sociedad, bienes que ni siquiera tendrían por qué ser reclamados si no que deberían ser realmente considerados como básicos. Así debería ser, y así lo es, quizá en una realidad alternativa.

Soy colombiano, para bien o para mal, es lo que me tocó en suerte en esta experiencia que llamamos vida y aunque podría, de momento no pienso renunciar a ello, alguna razón cósmica existirá para que haya sido así y no de otra manera. Tengo también, por ejemplo, amigos neozelandeses que desearían haber nacido colombianos, la ironía de la vida, pero es que una vez se conoce es muy difícil no amar este pedazo de tierra que llamamos patria, lejos de nacionalismos vacíos yo reitero mi cariño hacia ella y por eso no puedo dejar de expresar el dolor que me causa y de momento, lo que creo que puedo hacer es hablar en voz alta, de todo esto que siento y pienso.

Abril 20 de 2020



ENGLISH



This, far from being a tirade against my country, is my point of view exposed from afar, as a Colombian who currently, and for some years now, spends more time outside than inside the national territory, but who maintains a mandatory connection with his birthplace because his loving ones live there and also there´s a place he calls home to go back a few times a year. A deep love binds me to that land, to family and friends, to landscapes and flavors; but at the same time a great disdain for all we call idiosyncrasy, which in the case of Colombia is nothing more than a set of customs rooted mostly in enormous ignorance, in a philosophy of corruption and looting and in the misnamed “indigenous malice”

It´s very difficult at this particular moment the whole world is going through not to look around and envy the way in which other nations face this difficult crisis, it´s hard not to wish for moments to have been born under another flag, because the differences and disadvantages are way too evident.

The paradox of being born in "poor" country, built on a naturally rich territory is a real disgrace, but I think that mainly what makes any country to be classified as a third world, is not so much its level of wealth or the absence of it , something that in our case is well debatable, if not the level of corruption that a nation holds at both governmental and social levels. I have no doubt that Colombia would be a world power and an incredible place to live if its inhabitants had not allowed for so many years the constant robbery perpetuated by those who have used their positions of power to enrich themselves and leave the majority in a state of misery, a handful of families, that generation after generation until today have taken care that power does not get out of their hands in order to squeeze even drought, all the natural and human wealth of this territory of abundance.

Knowing that here, crises like the one we are experiencing today are used for the personal profit of a few, is truly infuriating because these times, although critical for most of society, are prosperous times for others, thanks to all the extra money that flows by billions, coming from humanitarian aid, donations and extraordinary budget items that are approved to alleviate the emergency, monies that will mostly end up in the pockets of a few and not in the dishes of the many who do not have anything to eat, without mention that the government, in our case, will be responsible for protecting the interests and well-being of the banks above all that of families, forcing people to go into debt until they burst. History repeats itself over and over again, agricultural subsidies remain in the coffers of businessmen, while only crumbs reach the old hands of the peasants. So while in other countries the state is concerned about giving a hand to all citizens who have lost their jobs due to the unemployment crisis, assuring they can cover their basic expenses, in Colombia the trick will be to get money out of funds that are already used and abused such as the pension reserve, to make it available, not to ordinary citizens, but to bankers, so that ordinary people can access credits that will help them to solve the crisis for the time being, pawning their lives until their dying days, but even more and incidentally, the government will take advantage of the uproar to issue under the table one or two unpopular decrees that will affect the well-being, not only for this current generation but for the ones to come.

Anyway, it is not a matter of comparing ourselves to first world countries only, it´s not necessary to go to Australia or Europe; very near us, in El Salvador, a country that is far from being a world power, measures have been adopted that in Colombia are light years away from even being considered. The State, as it should be, makes sure there´s no shortage of food in people´s houses, if they cannot cover the rent payments through subsidies, they make sure that agreements are reached between tenants and landlords considering their particular needs; the same with employment, if they cannot provide unemployment benefits to individuals, at least they will support companies so that they can continue to pay at least partially to their employees and in health administration, they do everything possible to equip hospital systems and ensure that the population has full access to diagnostic tests, they will even deliver face masks directly to the population in transportation systems and at points where personnel are still congregating and mobilizing. Meanwhile, our president comes out to talk about “smart isolation” and “flattening the curve”, making us believe that the situation is under control when he knows that not even one percent of the population has been tested. That’s the why it is and what can we do about it? we live in the country of “save your own arse”, “run for your lives” and “dig your own grave”, the country of good intentions on paper but in the reality, zero protection for citizens, red scarves will continue to hang on the windows of people houses symbolizing hunger and starvation, the few things the government has done has been because it has no choice, pressured by the exceptional management of a few honest officials and even so, how could it be otherwise, aid for the poorest ends up being another embarrassing corruption scandal. They are far from taking drastic measures that effectively guarantee that the inhabitants of this nation do not die from the virus or end up on the streets and that those who are already homeless, have at least a meal, medical care and a place to spend the night. The artists and the entertainment worker can sit and wait for a life-buoy, it is announced that there will be no social and night life until at least next year, but no real aid is offered for these people who will not be able to endure even a couple of months more under this situation.

Of course, the circumstances have served perfectly to disperse social protest, it fits like a glove to silence the systematic murder of social leaders, the incessant destruction of precious ecosystems through mining and oil exploitation, corruption scandals and drug trafficking in which the highest powers of the government are involved, all that was wiped off the national newspapers.

As I wrote a few days ago, sickened and annoyed by the news that comes from my country, where those who are in charge of delivering the aid are taking advantage to steal with all their hands, diverting funds, billing aids with over-cost, claiming subsidies with fake id´s, and all this with the complicity of the inept and failed state that reveals also the fraudulent system with which they also rig the elections, what we would definitely need would be a selective virus that exclusively identified and attacked the DNA of the corrupt , of the heartless who in the midst of this crisis seek to keep the money from the aid that should reach those whose livelihood at the moment depends totally on it, because in the end I do believe that despite all those individuals who for me they fail to apply to the definition of humans, in our country there are many beautiful people at heart, people incredibly talented, with excessive ingenuity and a capacity for work and resistance like no one else in the world, capable of making this place a true nation and not the failed attempt we call a republic.

Sadly, little by little we´re also losing our capacity for wonder and nothing that we see every day manages to surprise us, as absurd as it may seem, sometimes one retains a bit of faith that all this will change, that society will improve and those perverse people will cease to be so mean and miserable, but that´s nothing more than utopia. It´s also pertinent to say that it could be even worse if we compare ourselves with other countries with greater problems than ours, in any case, it is a consolation for fools.

Finally, perhaps one of the aspects that make the difference in a third world country is how accustomed its inhabitants are to coexist with insecurity and violence. The normalization of death due to all kinds of violence means that the rhetoric that seeks to downplay the importance of this epidemic is justified in the fact that it apparently does not produce as many deaths in the end. This thought is typical of countries where daily bread is the murder of individuals for stealing a mobile phone or a bicycle, or even more disgraceful, the systematic murder of political and social leaders or the sexual abuse to women and children. In other parts of the world where life and integrity do have a true value, events as horrendous as those mentioned would be a cause of national commotion. In places like this, thinking about the possibility of losing a few hundred lives is too painful and inacceptable that everything possible will be done to avoid it, for us, sadly, those numbers are laughable because they are equivalent to the number of deaths from all kinds of violence in a couple of days. The level of indolence and contempt for life is astonishing and the acceptance that this is the natural course of things, that we must live in fear because there is no other way, keeps us convinced that this constant anxiety is an authentic condition and that it has no remedy whatsoever. That thinking is perfectly aligned with the stupid belief of a vast majority who think that the rulers do their people a favor when they look after their well-being, when actually, anyone in a position of power is nothing more than an administrator, a public servant. So when it is claimed that every state should minimally guarantee its people access to “free” education and health, that “free” term does not apply because all these items are already paid by the high taxes citizens declare and it would perfectly work if a few people didn't steal everything. To say that those who demand their rights want everything given away is to endorse the enormous corruption that, by means of looting, denies the opportunity to an entire population to access these essential assets in any society, assets that would not even have to be claimed otherwise because they are indeed basic. So it should be, and so it is, perhaps in an alternative reality.

I am a Colombian citizen, for better or for worse, it was my fate in this experience we call life and although I could, at the moment I don´t think to give it up my citizenship, some cosmic reason will exist for it to have been so and not otherwise. I also have, for example, New Zealand friends who wish they had been born Colombians, the irony of life, but the truth once you met it, it´s very difficult not to love this piece of land we call home, far from inane nationalism, I reiterate my love for it and that's why I can't stop expressing the pain it causes me so for now, what I think I can do is to speak out loud about all that I feel and think.

April 20 2020


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