Siendo un Classicstone

Actualizado: 9 de jun de 2020

El siguiente escrito es mi versión de la historia de la que para mí es la banda tributo más importante de Colombia, una versión que no puede dar cuenta de su Antiguo Testamento: la creación y los primeros años, pues ingresé a la banda mucho tiempo después, para lo que podría llamarse el Nuevo Testamento y en el cual yo he sido Jesús pastor del rebaño colgado en la cruz, ángel caído desde caballos de bronce o carritos de golf a toda velocidad y oveja descarriada en alguna turbia y lluviosa madrugada caleña. Así que este vendría siendo más bien el Evangelio de Classicstone según No Tan San Juan.

Conocí a Classicstone Ensemble en los años de CRABS, es decir, el Génesis de lo que fue la historia rock en la capital para toda una generación. Por el escenario que comandaba en la ciudad el gran Oscar Zuluaga, desfilaban cualquier cantidad de músicos en las tradicionales noches de blues de los miércoles, pero algunos nombres eran invitados recurrentes o podría decirse, residentes de honor; entre esos se contaban bandas tradicionales de Blues Rock de la ciudad como The Black Cat Bone o Seis Peatones; solistas como mi gran amigo Jose Rodríguez (muchas noches a dúo con Augusto “Tuto” Tamayo, con Tatiana Sabbagh o con un centenar de músicos más) y los mejores show tributo de la ciudad entre los cuales estaba The Joint, del que también hago parte, con su tributo a Led Zeppelin y por supuesto Classicstone, quienes presentaban maratónicas jornadas con lo mejor de Pink Floyd, Beatles y Queen.

Por aquel entonces ya sentía gran admiración por el trabajo de la banda, fui a verlos tocar en repetidas ocasiones porque los consideraba los más profesionales del circuito, siendo mucho más jóvenes que la mayoría de los músicos que se presentaban en aquel escenario, podría decirse que para mí eran verdaderos “nerds” del rock. Sonaban muy bien, llevaban sus propios equipos de sonido y especialmente el trabajo vocal y el tratamiento que daban a los sonidos de los teclados y los samples era algo bien innovador para la época en el circuito de música local.

Sin embargo, aunque coincidimos en muchas noches, nunca nos cruzamos en el escenario. Tiempo después ellos se lanzaron al ruedo con un proyecto de música original bajo el nombre de “Sputnik”, el cual llamó mucho mi atención en su momento. Empecé a seguirlos en MySpace y los consideraba de lo mejor que se podía escuchar en la movida capitalina por aquel entonces, sin embargo llegué a verlos en vivo y la verdad, ignoro si tuvieron muchas presentaciones en directo con ese proyecto, lo que sí sé, es que dicho grupo fue la piedra angular de lo que terminaría siendo “Burning Caravan”, una de las bandas más relevantes en el panorama musical actual colombiano.

Classiscstone debe entenderse justamente como su nombre original lo indica, como un Ensamble, por el cual han pasado una gran cantidad de músicos pero cuyo núcleo está conformado por los hermanos Rodríguez (Sebastián, Juan Andrés y Juliana), más Javier Ojeda y Diana Osorio, todos ellos, amigos de toda la vida.

Uno de los músicos que desfiló por la banda por un corto periodo de tiempo fue William Suarez, gran amigo mío y uno de los mejores bajistas de Colombia. Por allá en el algún momento entre los primeros años de la década del dos mil, años en los que yo compartía espacio con William, él fue llamado para tocar el bajo en el ensamble ya que los dos bajistas titulares, Rafa García y Jaime Rubio, según entiendo, no estaban disponibles por ese entonces. (De nuevo, puede que hayan muchas imprecisiones históricas en este relato).

Yo, que hasta entonces creía que los Classicstone eran unos chicos súper juiciosos, por aquellos años y por ese medio, me vine a enterar que también tenían su lado rock n´ roll, y que lejos de ser los niños buenos que aparentaban ser, eran más bien buenos amantes del “roncete”, que no perdonaban fiesta después de cada show, como podía atestiguar por el avanzado estado de alicoramiento en el que llegaba mi compañero de vivienda cada vez que tenía un show con la banda.

Por un buen tiempo los perdí de vista. La Casa que antes era CRABS quedo vacía y se mudó a Santa Marta y ese espacio en la movida Rock capitalina lo vino a ocupar, de alguna manera, tiempo después LA HAMBURGUESERIA (en cabeza de los siempre recordados Alejandro Pardo y Juan Carlos Sanchez por ese entonces), lugar que mes a mes generaba una propuesta permanente de música en vivo y en donde habitualmente CLASSICSTONE era protagonista presentando sus tres shows en un solo fin de semana, en dos o tres fechas seguidas. Aunque yo también tocaba con algunos de mis proyectos ahí, de nuevo, nunca nos cruzamos. En algún punto, sin embargo, recuerdo haberlos visto en un concierto muy bizarro, en la inauguración de un lugar en Chapinero que se llamaba INFERNO y donde ellos hicieron su Tributo a The Beatles con Francisco (Pancho) Martí en la voz, actual líder de los ya mencionados Burning Caravan.

Frecuentemente veía los carteles que promocionaban sus temporadas en teatro, pero confieso que aunque me llamaba mucho la atención, nunca llegué a ver ninguno de los shows que presentaban en salas muy importantes de la ciudad como el Teatro Colsubsidio, el Auditorio del Gimnasio Moderno o el Teatro Municipal Jorge Eliécer Gaitán.

Mi historia en la banda comienza con una llamada en el cine. Normalmente apago el celular en una sala de cine, no sé por qué esa vez no lo hice, y más aún, no sé por qué contesté una llamada de un número desconocido en medio de la película. En todo caso, recibí una llamada de Luis Eduardo Bustos, a quien todos de cariño le decimos Lalo, gran amigo de la banda por muchos años y artífice de proyectos muy bonitos e interesantes durante la trayectoria del ensamble. Por algún motivo que no conozco o no recuerdo el me conocía como cantante de rock y me contactaba para contarme que Classicstone estaba buscando cantante ya que Pancho, quien fuera su voz líder hasta entonces, había decidido dejar la banda para dedicarse a sus proyectos personales y querían que yo presentara audición.

Así que tras acordar una cita, llegué una mañana a la antigua sede de la escuela Classicstone en el barrio Santa Ana (sí, Classicstone también es una escuela), corriendo un poco pues justo ese día mi tercer hijo estaba por llegar al mundo. Me habían pedido preparar dos temas muy jodidos de cantar: Oh Darling (The Beatles) el cual no había escuchado nunca con atención y Bohemian Rhapsody (Queen) al que claramente conocía muy bien por ser un himno, aunque Queen nunca hubiese sido una banda muy importante en mi formación musical. En la audición recuerdo que estaba Juliana, Juan Andrés, Diana y Sebastián por supuesto, no recuerdo si Javier asistió. Tras una corta conversación sobre los tantos años pasados, sobre mi participación reciente en el programa “Yo me llamo” y sobre las demás audiciones que al parecer, no los habían dejado muy satisfechos nos dispusimos a hacer el examen de admisión. Sabía que me enfrentaba a criterios muy exigentes y que no iba a ser fácil convencerlos. Canté un par de veces para ellos cada uno de los temas, ellos me hicieron algunas sugerencias interpretativas pero parecieron quedar a gusto con mi audición, sin embargo yo no había quedado convencido del todo. Al final tuve que irme corriendo pues recibí la noticia de que mi hijo venía en camino. El tiempo que llevo en Classicstone lo recuerdo siempre porque está asociado exactamente a la de edad de mi hijo Amarú.

Días después recibí otra llamada en la que se me comunicaba la decisión de seleccionarme como nuevo cantante de la banda, desde ese día del año 2012 hasta la fecha hago parte de esta familia de la música.

Realizamos unos primeros ensayos y mi debut lo con la banda lo hice en evento para el Colegio Santa Maria, después vinieron muchos conciertos y eventos en la ciudad y algunos en otras ciudades del país, en los que poco a poco fui tomando más confianza en mi nuevo rol.

Como siempre que se ingresa a un clan, tras simbólicos procesos de iniciación, pasa un buen tiempo hasta que entendemos los lenguajes propios de la manada, las formas de comunicarse, las maneras de llamarse, los chistes internos. Fue un proceso en verdad fácil y distendido, sin embargo habría que hacer un escrito aparte sobre el origen de los sobrenombres de cada uno porque yo mismo no sé a qué hacen referencia muchos de ellos.

Aunque previamente la banda ya había realizado varias presentaciones en distintos lugares del país, fue tras mi ingreso que empezaron a suceder una serie de viajes internacionales y presentaciones en el exterior de carácter importante. La primera de ellas fue la invitación a tocar en un festival que se realiza anualmente en Argentina bajo el nombre de Beatles Week, que tiene lugar en The Cavern Buenos Aires, una importante sala de conciertos y el museo de memorabilia Beatle más grande del mundo, cuyo nombre hace referencia al mítico lugar en Liverpool donde los Fab Four actuaron durante sus primeros años. La invitación creo que fue gestionada en gran medida por Sandra Ojeda, quien ha acompañado a la banda a lo largo de los años de muchas maneras. Dicho festival funcionaba como concurso de bandas y los ganadores podrían asistir a tocar en el festival del mismo nombre que se realiza igualmente cada año en la ciudad de Liverpool, en calidad de representantes de Latinoamérica, como mejor banda tributo a The Beatles del continente.

Classicstone no solo fue la ganadora del concurso ese año, sino que además se llevó las menciones a mejor vocalista y mejor baterista del festival, por lo tanto fuimos oficialmente invitados (desafortunadamente sin todos los gastos pagos) a llevar nuestra música al Reino Unido, a la ciudad que vio nacer a la banda más grande del planeta, siendo los primeros colombianos en pisar el sacro santo escenario de The Cavern.

Una experiencia maravillosa en la que conocimos muchas personas especiales, pero fue Patric Roes, un bajista holandés que también participaba en el festival con su banda, quien nos conectó con el siguiente destino: Estados Unidos.

En Estados Unidos desde hace varios años se realiza el Festival Beatle más importante a nivel mundial, el cual ha rodado por varias ciudades de Norteamérica en cabeza de Gary Jacob, su organizador. Tras una incansable gestión de cientos de correos por parte de Lalo, recibimos nuestra primera invitación al festival que para dicho año se encontraba ubicado en la ciudad de Louisville, Kentucky. Así, una noche de Mayo de 2014, fuimos recibidos por un poderoso tornado que vaticinaba lo que sería la experiencia durante ese fin de semana.

El nivel de profesionalismo del festival nos dejó perplejos pero más aún la calidez de sus asistentes que no pararon durante todos los cinco días del festival de mostrar su cariño y admiración por nosotros, eran jornadas interminables de gente diciéndonos cosas como “You guys are awwwwwwwwsooooooome”, “You guys ara faen –taes- tic”,“Best band eeeeeeever, by far, by far”, “You guys rock the shit out of me” y un sinfín de cosas por el estilo que nos hacían sentir verdaderamente especiales en esta nueva comunidad que nos acogía con los brazos abiertos.

Han pasado seis años desde esa primera vez y desde entonces cada año nos vuelven a invitar, somos miembros de su salón de la fama y nosotros igualmente esperamos con ansias cada mes de Mayo poder regresar a compartir con tanta gente bella a la que al día de hoy consideramos como otra familia. Por alguna misteriosa razón, desde esa primer vez conectamos de una manera muy especial con el equipo técnico del festival a quienes tengo que mencionar acá definitivamente como parte de esta historia: Josh, Mendy, Liv, Derrick, Olivia, Dan, por supuesto Gary y más recientemente, Melissa. Estos últimos recientemente me sorprendieron de la manera más grata al formar un equipo para escribir una canción muy divertida que relata mi periplo de más de dos meses atrapado al bordo de un barco crucero, algo que jamás imaginé.

En el camino la banda ha realizado proyectos muy significativos como algunos de los conciertos benéficos más importantes en el país, donde hemos aportado un granito de arena a causas muy bellas y en donde contamos con la participación de artistas de primera línea como Kraken, Maia, Juan Pablo Vega, entre muchos otros. También presentamos temporadas de repertorio en grandes salas de teatro, algunas de ellas con la asistencia y la inagotable gestión de Luis Eduardo Ojeda, padre de Javier y finalmente, el que es tal vez nuestro más ambicioso montaje: Jesus Christ Superstar, el cual contó con más de 30 artistas en escena.

Las anécdotas se pueden contar por millares, desde cuando terminamos una noche bizarra en un el penthouse de un art hotel con Skrillex después de que se subiera al escenario junto a todo el personal del festival a cantar “We are the Champions”, mientras cerrábamos el concierto, ante la mirada atónita de todos pues no teníamos ni idea de quién era ese pequeño personaje con millones de reproducciones en YouTube, ícono del Dubstep, y quien iba acompañado por dos verdaderos vikingos que le hacían un contraste único; o cuando estábamos a la medianoche en alguna carretera de Atlanta, sin un lugar donde pasar la noche, ni un centavo en los bolsillos pues horas antes la mitad de la banda había sido detenida por el sheriff del condado de “Rapetown” por exceso de velocidad y se tuvo que entregar todo el dinero que llevábamos encima para pagar una fianza so pena de pasar una buena temporada en la comisaría rodeados de personajes acusados de “child molestation” (de ahí el nombre del condado), mientras yo en otro lado del país al mismo tiempo era detenido en “el cuartico” de inmigración, en una de esas insufribles pesquisas para ingresar al país del norte; o el haber compartido escenario con una leyenda de la música como lo es Phil Kenzie quién ha grabado para cualquier cantidad de artistas entre ellos The Beatles y The Eagles, o la vez en que una pantalla de video casi me baja la cabeza en el momento culmen de mi crucifixión como Jesucristo Superstar.

Lejos de la discusión de qué tan válido es tener un grupo que se dedique a hacer shows tributo, debate que para mí está de sobra, más aún en este caso particular; quizá lo más bello de toda esta historia es saberse parte de una familia de vida, de compartir no solo con músicos grandiosos sino con grandes personas que solo saben brindar buena vibra en el escenario. En todos los años que llevo en la música puedo decir que cada relación musical que se crea con cada ser humano con el que se comparte un escenario es una experiencia absolutamente distinta. En el caso de Classicstone, cada presentación está cargada de la mejor energía, de muchas sonrisas en cada acorde tocado y en cada golpe de tambor, un sentimiento de absoluta confianza y respaldo dentro y fuera de la cancha. La música en vivo es un ritual de intercambio de energías en múltiples niveles y direcciones y con este equipo de trabajo he llegado a tener experiencias verdaderamente sublimes, difíciles de conseguir con cualquier individuo al azar y solo equiparable al sexo con la persona adecuada.

Varias circunstancias de vida han originado que durante los últimos años la banda haya disminuido su actividad. En mi caso, paso mucho tiempo al año fuera del país debido a mi trabajo en cruceros alrededor del mundo y cuando vuelvo a casa dedico la mayoría del tiempo a mi familia. En el caso de Juliana, ahora reside fuera del país y comparte su vida con Josh, una de las personas conocimos en nuestra primer visita a Estados Unidos, cuando debutamos en el festival antes mencionado y cuya historia de amor merecería también un capítulo aparte. Sebastián, por su parte, también formó una familia y junto con la Escuela, su paternidad se ha convertido en quizá su principal proyecto de vida, además de haber dado a luz un bellísimo proyecto artístico llamado MUN-DOS, que es fruto de los proyectos solistas de él y de su bella y talentosa compañera Tefi Bell (quien por cierto, también es parte del ensamble Classicstone). Javier y Diana son padres de un grandioso proyecto musical que copa sus vidas entre giras, temporadas, grabaciones y demás, Juan Andrés que a su vez también es parte fundamental de la Escuela y comparte esta labor con su emprendimiento editorial, su banda Sismo (que es una de mis favoritas de la escena nacional) y la dolce-vita junto a su amada Cristina y sus gatos. Rafa es un destacado productor musical y por varios años la cabeza operativa de Aterciopelados, la banda más importante del país, solo por mencionar una de sus tantas facetas. Jaime, quien siempre ha funcionado como músico satélite aunque hace parte fundamental de esta familia, ha hecho parte de varios proyectos musicales de renombre como Esteman, Paula Arenas, Consulado Popular, pero Los Eddies es su proyecto propio y con el que lleva años batallando.

Es muy valioso saber que aunque la banda como tal, ya no ofrece muchos conciertos durante el año, pues cada uno está en sus propios proyectos de vida o lejos del país, siempre estamos ahí y siempre habrá una próxima vez. No podemos decir que la banda haya dejado de estar activa jamás, primero porque hace mucho trascendió lo musical para convertirse en una fraternidad y segundo, porque está la Escuela, que alguna vez germinó desde la banda y de la que todos hemos hecho parte en algún momento como maestros, pero que al día de hoy es un proyecto educativo único y estable, que se desarrolla en el mismo ambiente de camaradería que ha caracterizado a la banda por tantos años y que mantiene vigente el nombre Classicstone como experiencia de vida alrededor de la música y con la que siempre estaré inmensamente agradecido por haber acogido a mi hijo Juan Camilo quién ha desarrollado allí, gran parte de su proceso formativo como músico.

Termino este escrito momentos después de haber presenciado un súper emotivo “Concierto en la Azotea” que Classicstone preparó para la versión online del festival Abbey Road on The River, el cual fue filmado en una mañana de domingo, sobre la terraza de la Escuela, desde el aislamiento y en el que se ve a Sebastian, Javier, Diana y Juan Andrés interpretar un sentido concierto para los incautos espectadores que los observaban y aplaudían desde las torres de apartamentos en medio de sus encierros y que logró contar con las intervenciones de Juliana desde Estados Unidos, Rafa desde su nido de amor en la ciudad de la Luna y yo, desde mi encierro en un barco en Manila, Filipinas. Poder presenciar esto me llevó a las lágrimas no solo a mí, sino a muchísimas personas alrededor del mundo que inundaron las redes con mensajes de agradecimiento y colmaron nuestras humanidades con expresiones de cariño. Al final, ese es el verdadero sentido de la música, tocar nuestros corazones, revolcar nuestras almas y hacernos llorar de alegría y emoción.

Larga vida a la familia Classicstone.

25 de Mayo de 2020

ENGLISH

Being a Classicstone

The following is my version of the story of what I believe to be the most important Tribute Band in Colombia, a version that cannot account for its Old Testament: the creation and the very early years, because I joined the band much later, but relates mostly to what could be called the New Testament and in which I have played “Jesus shepherd of the flock hanging on the cross”, “fallen angel from a bronze horse or a golf cart at full speed” and “wasted sheep in some fuzzy and rainy early morning in Cali or elsewhere. So this would come to be rather the Gospel of Classicstone according to Not Too Saint Juan.

I first met Classicstone Ensemble in a traditional Live Rock Music venue in Bogotá called CRABS, many years ago and that being the Genesis of Rock History in our capital for a whole generation. On that iconic stage, commanded by the great Oscar Zuluaga, any number of musicians paraded every Wednesday night in the traditional Blues Sessions, but some were frequent guests or better said, residents of honor; These included traditional Blues Rock bands from the city such as The Black Cat Bone and Seis Peatones; amazing soloists like my dear friend Jose Rodríguez (many nights in a duet with Augusto “Tuto” Tamayo, Tatiana Sabbagh or a hundred other musicians) and the best tribute shows in the city such as The Joint, in which I also take part, with his outstanding tribute to Led Zeppelin and of course Classicstone, who presented real marathons with the best of Pink Floyd, Beatles and Queen.

At that time, I already felt great admiration for the band's craft, I went to see them perform repeatedly because I considered them the most professional on the circuit, being much younger than most of the musicians who performed on that stage, it could be said that for me they were true “Rock Nerds”. They sounded very good, they carried their own equipment and especially the vocal performance and the treatment they gave to the keyboards sounds and the samples was something very innovative for the time on the local music circuit.

However, even though we coincided on many nights, we never shared stage. Sometime later they enter the ring with an original music project under the name "Sputnik", which definitely caught my attention at the time. I started to follow them on MySpace and considered them to be one of the best original music projects that could be heard in the capital's movement at the time, however I never got to see them live and honestly, I do not know if they had many shows with that band, what I do know, is that it was the foundation of what would end up being "Burning Caravan", one of the most relevant bands in the current Colombian music scene.

Classiscstone must be understood exactly as its original name indicates, as an Ensemble, through which a large number of musicians have pass thru but whose essential members are the Rodríguez brothers (Sebastián, Juan Andrés and Juliana), plus Javier Ojeda and Diana Osorio, all of them, lifelong friends.

One of the musicians who formed the band for a short period of time was William Suarez, a great friend of mine and one of the best bass players in Colombia. Somewhere around the first years of 2000s, a time in which I shared a living space with William, he was called to play the bass for the ensemble since the two main bass players, Rafa García and Jaime Rubio, as I understand, they were not available at the time. (Again, there may be many historical inaccuracies in this account.)

Because of that, I got to know the “Rock n´Roll” side of what I believed to be some “good guys”. They were rather good for booze and enthusiastic lovers of the "roncete" (colloquial word for Rum): They wouldn´t miss a party after each show, as I could assume by the advanced state of dizziness in which my roommate arrived every time he had a show with the band.

For a long time, I lost track on them. The house that was formerly CRABS was left empty and moved to Santa Marta and that spot in the Live Rock Music scene in Bogotá was occupied, somehow, sometime later by LA HAMBURGUESERIA, another Live Music Venue commanded by our very own Alejandro Pardo and Juan Carlos Sanchez during some years. This venue, month by month kept a permanent Live Music offer, in which CLASSICSTONE was a feature, usually performing three shows in a row in a single weekend. Although I also played with some of my projects there, again, we never met. At some point, however, I remember seeing them at a very bizarre concert, for the opening of another venue in Chapinero (Traditional Neighborhood in Bogotá) called INFERNO and where they performed their Tribute to The Beatles with Francisco (Pancho) Martí on vocals, current leader of the aforementioned Burning Caravan.

Frequently I spotted posters promoting their special shows in theaters, but I must confess that although it caught my attention, I never got to see any of the shows that they presented in very remarkable venues in the city such as Teatro Colsubsidio, the Auditorium of the Modern Gymnasium and Jorge Eliecer Gaitán Theater, the most traditional in town.

My journey in the band begins with a phone call in the cinema. I usually turn off my cell phone in a movie theater, I don't know why I didn't do it that time, and even more, I don't know why I answered a call from an unknown number in the middle of the movie. Anyway, I received a call from Luis Eduardo Bustos, to whom we all friendly call Lalo, a great supporter and friend of the band for many years and creator of very beautiful and interesting projects during the history of the ensemble. For some reason that I don´t know or don´t remember, he knew me as a rock singer and contacted me to advise me that Classicstone was looking for a singer since Pancho, who was his lead vocalist until then, had decided to leave the band to dedicate himself to his personal projects and the band wanted me to audition.

So after agreeing on an appointment, I arrived one morning at the old headquarters of the Classicstone school in the Santa Ana neighborhood (yes, Classicstone is also a school), running a bit late because just that day my third son was about to be born. I had to prepare two very challenging songs to sing: Oh Darling (The Beatles) which I had never listened to carefully and Bohemian Rhapsody (Queen) whom I clearly knew very well for being a hymn, although Queen had never been that important in my musical background. In the audition I remember Juliana, Juan Andrés, Diana being there for the audition and Sebastián too, of course, I do not remember if Javier attended. After a short conversation about the past years, my recent participation in “Yo llamo” (A very renown music talent Tv Show in Colombia) and also about the other applicant’s auditions that apparently had not left them very satisfied, we then proceed to perform the “admission exam”. I knew I was facing some very demanding judgment and criteria and that it would not be easy to convince them. I sang each of the songs a couple of times for them, they made some interpretative suggestions but they seemed to be comfortable with my audition, however I was not completely convinced. In the end I had to run away because I received the news that my son was on the way. I always remember my time at Classicstone because it is exactly associated with my son Amarú's age.

Days later, I received another call in which I was informed they decided to have me as the new singer of the band, from that day in the early 2012 to date I am part of this amazing family in music.

We made some first rehearsals and I made my debut with the band in an an event for the Santa Maria School, then we did many concerts and gigs of all type in the city area, and a few in other cities, in which little by little I became more confident in my new role.

As usual, when entering a clan, after symbolic initiation processes, it takes a long time until we understand the languages ​​of the gang, the ways of communicating, the internal jokes. It was a really easy and relaxed process though; however, it would be necessary to make a separate tale about the origin of the nicknames of each one because I myself do not know what many of them refer to.

Although previously the band had already made several presentations in different parts of the country, it was after I joined the band that a series of important international trips and shows abroad began to take place. The first of these was the invitation to perform at a festival that takes place annually in Argentina under the name of Beatles Week, which is hold at The Cavern Buenos Aires, an important concert hall and the world's largest Beatle memorabilia museum, whose name refers to the mythical place in Liverpool where the Fab Four performed during their early years. We got the invitation thru Sandra Ojeda who has been a band supporter in many ways throughout the years. This festival was actually a battle of the bands contest and the prize for the winners was a spot on the festival under the same name, that is also held every year in the city of Liverpool, representing Latin America, as the best tribute band to The Beatles on the continent.

Classicstone was not only the winner of the contest that year, but also got the awards to best vocalist and best drummer of the festival, therefore we were officially invited (unfortunately without expenses paid) to bring our music to the UK, to the city that saw the birth of the most important band on the planet, being the first Colombians to set foot on the sacred holy stage of The Cavern.

A wonderful experience in which we met many special people, but it was Patric Roes, a Dutch bassist who also participated in the festival with his band, who connected us to the following destination: United States.


In the United States for several years, the most important Beatle Festival worldwide has been held, moving between several cities in North America, leaded by Gary Jacob, its organizer. Followed by hundreds of e-mails sent by our friend Lalo, we managed to get an invitation to the festival which by that time was located in the city of Louisville, Kentucky. Thus, one night in May we were greeted by a powerful tornado that predicted what the experience would be like during that weekend.

The level of professionalism of the festival left us speechless but even more so the kindness of its attendees who did not stop, during all the five days of the festival, to show their love and admiration for us, those were endless days of people saying, sometimes yelling at us, things like “You guys are awwwwwwwwsooooooome” , “You guys ara faen –taes- tic”, “Best band eeeeeeever, by far, by far”, “You guys rock the shit out of me” and so on, making us feel truly special in this new community that welcomed us with open arms.

Six years have passed since that first time and since then we´ve been invited back every single year, we´re actually members of their Hall of Fame and for us, Memorial day weekend is one of the best times of the year. We surely look forward to, each May, share again with many beautiful people whom to the present, we consider as another family. For some mysterious reason, from that first year we connected in a very special way with the festival staff, whom I must definitely mention here as part of this story: Josh, Mendy, Liv, Derrick, Olivia, Dan, of course Gary and most recently Melissa. The latter recently surprised me in the most pleasant way by forming a team to co-write a very funny song that relates my journey of more than two months trapped on board a cruise ship, something I never imagined.

Along the way, the band has carried out very significant projects. Some of the most relevant charity concerts held in Colombia, supporting great humanitarian causes thru music, having front-line guest artists such as Kraken, Maia, Juan Pablo Vega, just to mention a few. We´ve done several repertoire seasons in concert halls and theaters, some of them with the untiring assistance from Luis Eduardo Ojeda, Javier´s father and finally, perhaps our most ambitious project: “Jesus Christ Superstar” Opera-Rock, a huge staging with more than thirty artists on board.

Anecdotes can be counted in thousands, from when we finished a bizarre night in an art hotel penthouse with Skrillex, after he took the stage with all the festival staff to sing "We are the Champions", as we closed the final concert, before the astonished gaze of everyone because we had no idea who that little character with millions of views on YouTube was by then, indeed an icon of Dubstep, and who that night was accompanied by two true Vikings who made a unique contrast with him; or when we were at midnight on some highway in Atlanta, without a place to spend the night, not a penny in our pockets because hours before half of the band had been detained by the sheriff of "Rapetown" county for speeding and all the money we had with us had to be handed over to pay a fine under the risk of spending a good time at the police station surrounded by suspicious people accused of “child molestation” (hence the name of the county), while I was in another part of the country at the same time, detained in the immigration room, in one of those insufferable searches to enter the northern country; or having the opportunity to share stage with such a legend as Phil Kenzie, a renown saxophone player whose sound are present is such historic records like Let it Be by The Beatles among many others or the time when a video screen almost chop my head at the pinnacle of my crucifixion as Jesus Christ Superstar.

Besides the discussion of how valid it is to have a group that is dedicated to pay tribute to other people´s music, a debate that for me is totally out of the question, even more in this particular case; Perhaps the most beautiful thing in this whole story is the fact of being part of a family of life, of sharing not only with great musicians but also with great human beings who only know how to give a good vibe on stage. In all the years I´ve been part of the music and entertainment biz, I can say that each artistic relationship that is created with each different person with whom a stage is shared is an absolutely new and unique experience. In the case of Classicstone, each show is loaded with the very best energy, lots of smiles in each chord played and in each drum beat, a feeling of absolute confidence and support on and off the stage. Live music is a ritual of energy exchange on multiple levels and directions and with this team I have come to live truly sublime experiences, difficult to achieve with any random individual and only comparable to having sex with the right person.

Various life circumstances have caused the band to decrease its activity in recent years. In my case, I spend a lot of time a year out of the country due to my work on cruises around the world and when I return home I spend most of my time with my family. In Juliana's case, she now resides outside the country and shares her life with Josh, one of the people we met on our first visit to the United States, when we debuted at the AROTR festival and whose love story would also deserve a separate chapter. Sebastián, he also raised a family and along with being in charge of the Music School, his fatherhood has perhaps become his main life project, in addition to having given birth also to a beautiful artistic project called MUN-DOS, which is the result of his solo project and his beautiful and talented partner Tefi Bell music project (By the way, Tefi who is also part of Classicstone Ensemble). Javier and Diana are parents of a kid named Burning Caravan, a great musical project that fills their lives with tours, theater plays and recordings, Juan Andrés, who is also a fundamental part of the School, shares this work with his publishing venture, his band Sismo (one of my favorites on the national scene) and living the dolce-vita with his beloved Cristina and their cats. Rafa is an outstanding music producer and for several years the production manager of Aterciopelados, the most important band in the country, just to mention one of its many facets. Jaime, who has always functioned as a satellite musician although he is a fundamental part of this family, has been part of several renowned musical projects such as Esteman, Paula Arenas, Consulado Popular, but Los Eddies is his own long time music project.

It is very valuable to know that although the band no longer offers that many concerts during the year, as each one of us has their own life projects or is away from the country, we are always there for each other and there will always be a next time. We cannot say that the band has ever ceased to be active, first because long ago it transcended the musical aspect of it to become a fraternity and second, because there is the School, which came out of the band experience to become an autonomous and very unique and stable educational project, in which we all been involved at some extend and which takes place in the same atmosphere of camaraderie that has characterized the band for so many years maintaining the spirit of Classicstone as a life experience around the music. I will always also be immensely grateful with the School for welcoming Juan Camilo, my son, who has been developing there much of his training process as a musician.

I write this final words moments after having witnessed a super emotional “Rooftop Concert” that Classicstone prepared for the online version of the Abbey Road on The River festival, which was covertly filmed on a Sunday morning as lockdowns still take place in many parts of the world. In the film, Sebastian, Javier, Diana and Juan Andrés are seen interpreting a heartfelt concert on the School terrace, for the incautious spectators who observed and cheered them from the surrounding apartment towers, excited by having this live concert amidst their isolation, but also managed to count with Juliana's appearance from United States, Rafa from his love nest in the city of the the Moon (Chía) and myself, from my confinement on a cruise ship in Manila, Philippines. Being able to witness this truly brought me to tears, but not only me, many people around the world was very touched and flooded the internet with thousands of kind messages and filled our humanities with every of expression of affection. In the end that, I believe, is the true meaning of music, touching people´s hearts, making souls vibrate and cry with joy and emotion.

Long Live Classicstone.

May 25 2020



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