Serenata Virtual

Actualizado: 9 de jun de 2020


Seamos honestos, es cierto que nada se puede comparar con la experiencia de la música en vivo, ya sea asistir a un concierto multitudinario o escuchar a alguien cantar con su guitarra en la sala de una casa, el sentir el poder de la música como energía y como ondas que penetran tus sentidos, la comunión de las almas que confluyen alrededor de los sonidos, son cosas que no se pueden tener a través de un video o una transmisión en vivo, pero en estos momentos es lo que los músicos podemos compartir y hay que tomarlo con agradecimiento, que esto nos ayude a valorar el hecho de poder ir a un show en un estadio, en un parque o en un bar, hay que apoyar la música en vivo cuando, ojalá, podamos volver a tener la oportunidad.

Recientemente vi un documental sobre la movida musical en Zaragoza y en éste, Enrique Bunbury, que suele ser muy acertado en sus comentarios, se refería a los gajes del oficio de ser cantante y estar de gira, apuntando algo que siempre he pensado y en lo que coincido definitivamente: los cantantes la tienen un poco más difícil pues no son un piano que tocas una tecla y te da la nota, no, los cantantes tienen que contar con su cuerpo y depende mucho del estado anímico, de salud y su nivel de energía el que puedan hacer un buen show o no, y en una gira se tiene todo en contra, los traslados, el mal dormir, el aire acondicionado en los vuelos, los hoteles que no son la comodidad de tu casa, el sonido que en cada lugar es distinto y muchas veces no es el ideal, todo eso haciendo mella en tu cuerpo y contra todo eso se debe batallar para al final del día, subirse al escenario a dar lo mejor de sí. Finalmente propone el concepto de “La Gira Ideal”, donde no es el artista el que se mueve sino es el público el que se desplaza y al mejor al estilo de los shows en Las Vegas, los conciertos ocurren en un mismo lugar y es el público de todos lados del mundo el que debe viajar para ver a su artista favorito.

Bueno, esto aplica a los músicos en todos los niveles y es similar a lo que está pasando ahora, el artista desde la comodidad de su casa, está tocando en vivo para un público que lo está viendo también desde la comodidad de sus casas y quien quiera asistir a su presentación solo debe hacer un clic, ciertamente no es lo mismo que ir a un concierto pero es una experiencia distinta, que nos acerca más al artista en su aspecto más personal.

Quienes valoren la labor del músico y puedan hacerlo, apoyen esto que se está brindando en estos momentos tan difíciles, comenten, compartan y hagan notorio este bonito intento de mantenerse de pie. También hay quienes están recibiendo donaciones o tips online durante sus transmisiones en vivo, si pueden apoyen, muy seguramente el concepto de “cover virtual” se impondrá y ojalá las personas adquieran la costumbre de pagar directamente al artista por entretenerlos en sus casas, así como se paga por cualquier suscripción a servicios de streaming porque está muy bien seguir acompañando el aislamiento con canciones por un tiempo, pero en algún momento los artistas tendremos que hacer un alto a nivel mundial y dejar de nutrir la internet con contenido gratuito. El mundo entero vive inmerso en este micro-universo que son las redes sociales, ignorando que unos pocos se hacen ricos a costa de miles que son quienes proveen el producto en cuestión y al final solo reciben “me gustas” y corazoncitos”, que está muy bien, pero de eso no se puede vivir.

So pena de terminar cavando nuestra propia tumba, debemos dejar de romantizar el aplauso como sustento del artista y empezar a buscar formas de que el dinero llegue a los que crean los contenidos y sea algo más allá del miserable porcentaje que se obtiene por “views” o estar supeditados a los lineamientos de las grandes corporaciones del social media. Durante esta pandemia los dueños de las grandes plataformas se han hecho el doble de billonarios pues la gente pasa mucho más tiempo conectada a la pantalla y atrapada en sus redes, mientras los artistas claman por limosnas por parte de un gobierno que nunca les dará más que eso, limosnas.

Abril 28 de 2020

ENGLISH

A virtual serenade

Let's be honest, it's true that nothing can compare to a live music experience, whether it's attending a mass concert or listening to someone singing with a guitar in a living room, feeling the power of music as vibrating energy and as waves that penetrate your senses, the communion of souls that gather around the sound, those are things that cannot be experienced through a video performance or a live stream, but right now it is the way musicians have to share their craft and we have to be grateful for it, hopefully this situation helps us value the amazing opportunities we had in the past attend a show in a stadium, in a park or in a bar and if we ever get the opportunity again in the future for enjoying live music, be there in the front row to support it.

Recently I saw a documentary about the musical movement in Zaragoza and on it, Enrique Bunbury, a very renown Spanish artist who´s usually very accurate on his comments, referred to the pros and cons of being a singer and being on tour, pointing something I have always thought about and definitely agree: singers have it a little harder because they are not an instrument like a piano in which you play a key and gives you the note, no way, singers have to count on their body and it depends a lot on the person´s mood, health and energy level whether they provide a good show or not, and on a tour you have everything against you, long transfers, bad sleep, air conditioning on flights, hotels that are not the comfort of your home, the sound systems that in every place may be different and many times not the ideal, all that making dent in your body and you must battle all that in order to, by the end of the day, get on the stage and give your best. He finally proposes the concept of "The Ideal Tour", where it´s not the artist who travels around the world to perform, but actually the fans the ones who does it and in the same style of the shows in Las Vegas, concerts happen in one place and It's the audience from all over the world that must travel to see their favorite artist.

Well, this applies to musicians at all levels and is similar to what is happening now, the artist from the comfort of his home, is playing live for an audience who is watching his performance also from the comfort of their homes and whoever want to attend your presentation is just one click away to do it, it's certainly not the same as going to a live concert but it's a different experience, which also brings us closer to the artists, in a more personal encounter.

Those who cherish the work of the musician and are able to, should support these great efforts in these difficult moments, engage with your artists, post positive comments, share content on your social media profiles and make this beautiful attempt to stand. There are also some artists receiving donations or online tips during their live broadcasts, if you can, support them, very surely, if the actual situation persists, the concept of "virtual admission cover" will be imposed and hopefully people will acquire the habit of paying directly to the artist for entertaining them in their homes, as well as they pay for any subscription to streaming services because it´s great to continue accompanying the isolation days with songs for a while, but at some point the artists will have to make a global decision and stop feeding the internet with free content. The entire world lives immersed in this micro-universe of social networks, ignoring that a few people get obscenely rich at the expense of thousands who are the ones who provide the actual product and in the end only receive "likes” and “little hearts", which is very well, but one cannot make a living out of it.

At the risk of ending up digging our own graves, we must stop romanticizing the applause as the artist's livelihood and start looking for ways to assure the money reaches those who create the contents and that is something more than the miserable percentage obtained by "views" or be handicapped by the guidelines of large social media corporations. During this pandemic, the owners of the big platforms have doubled billionaires because people is spending way more time in front of the screen, trapped in their networks, while artists begging for charity from a government that will never give them more than that, a few coins for charity.

April 28 2020


April 28 2020



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