¿Es el arte un lujo de las sociedades?

Actualizado: 9 de jun de 2020




En medio de estos días tan extraordinarios, en los que la humanidad entera se ve abocada a la búsqueda de lo definitivamente esencial para su supervivencia, es inevitable cuestionarse la verdadera importancia del arte en la sociedad y cuál será el posible lugar que los artistas ocuparíamos en una sociedad cuyos valores son susceptibles de cambiar por completo.

Para nadie es un secreto que, a excepción de un contado número de figuras de gran “éxito comercial”, la mayoría de los artistas de oficio trabaja desde la absoluta independencia, sin las seguridades de un contrato a término indefinido con todas las prestaciones de ley, sin el apoyo de las entidades financieras, quienes no consideran que ser músico o actor sea una profesión como tal. Al contrario, al artista debe hacerse su camino aprendiendo a la fuerza a convivir con un sin número de elementos en contra de toda índole y esto, en gran medida se deriva quizá de la creencia, muy seguramente con cierta razón, de que el arte no es un asunto vital en una sociedad. Efectivamente nadie necesita pinturas, obras de teatro o canciones; el ser humano puede pasar de todo eso, pues su ausencia no constituye una amenaza para la supervivencia.

Sí y no.

Es claro que el arte no está contemplado en las necesidades básicas del hombre para sobrevivir, pero en las sociedades en la que hemos venido viviendo la expresión artística es primordial para el desarrollo de las personas, no solos como individuos sino como colectivos y en estos momentos de aislamiento, difícilmente puedo imaginarme a la gente en sus casas, privados de la posibilidad de consumir arte, ya sea escuchar música, ver una película o leer un libro. Por lo menos estoy seguro que la música nos acompaña un 80% de nuestro tiempo y sin embargo los músicos son unos de los primeros y grandes damnificados de la compleja situación actual. Sin lugares donde actuar, con todos sus eventos cancelados, miles de músicos en el mundo quedaron a la deriva y si el panorama se presenta así o más desolador en el futuro, será momento de que todos aquellos que dependen de un público para subsistir empiecen a buscar la manera de adaptarse a una sociedad que difícilmente se podrá dar el lujo de mantener artistas. Quizá habría también que auto evaluarse y ver qué otras opciones tenemos como individuos, qué otros talentos podemos desarrollar que puedan quizá tener mayor validez en un contexto global básico y austero.

Yo por ejemplo, he hecho música y teatro durante toda mi vida y aunque hay muchas cosas que me llaman la atención, puedo decir que nunca me he desempeñado laboralmente en otra cosa que no tenga que ver con el arte y lo que siempre he considerado un privilegio puede ser una enorme desventaja en el nuevo ajedrez mundial. Esta realidad inminente me hace cuestionar sobre mi futuro y el de los que como yo, decidieron dedicar su vida a las artes.

Más allá de una política de estado que proteja a los artistas y valore su labor en la sociedad, que pienso claramente que debería existir, se requiere reconocer que lo que nos diferencia como especie es justamente eso que está más allá de lo básico y primordial, la humanidad es lo que es en gran parte gracias a la ciencia y a las artes. Puede que no sea tan primordial como el aire, el agua o el pan, pero es igual alimento espiritual, algo que aún en los periodos más difíciles de la humanidad ha ayudado a los pueblos a levantarse de nuevo, a reinventarse y salir adelante. Justamente durante esos periodos de mayor oscuridad se han forjado grandes obras en todas las disciplinas artísticas y se han gestado movimientos culturales de una riqueza invaluable, forjados por individuos que supieron resistir sin rendir sus convicciones a la adversidad y aun en medio del hambre y la miseria, continuaron con su obra, muchos aun sacrificando su existencia misma en el altar de la creación.

Estamos llamados a resistir y a ser luz en la noche oscura.


Abril 6 de 2020


ENGLISH


Is Art a luxury of societies?

In the midst of these extraordinary days, in which whole humanity is driven to the pursuit of the definitively essential for its survival, it is inevitable to question the true importance of arts in society and what will be the possible place that artists would occupy in a world whose values are susceptible to completely change.

For no one it is a secret that, except for a few mainstream figures of great "commercial success", most artists work in absolutely independency, without the certainties of an indefinite term contract with all the benefits of law, without the support of financial institutions, who do not consider being a musician or actor to be a serious profession as such. Quite the opposite, the artist must make his way thru life by learning to live with a number of elements against of all kind, and this to a large extent, perhaps is derived from the belief, surely with some reason, that art is not a vital matter in any society. No one needs paintings, theater plays or songs to live; the human being can go from all of that, because their absence does not pose a threat to survival.

Yes, and no.

It´s clear that Arts are not to be considered as a basic need for mankind to survive, but in the societies in which we have been living, artistic expression is of paramount importance in the development of humanity, not only as individuals but as a collective and in these moments of social distancing and isolation, I can hardly imagine people in their homes, deprived of the possibility of consuming art, whether is listening to music, watching a movie or reading a book. I'm pretty sure music accompanies us at least eighty percent of our time and yet musicians are one of the first victims of the current complex situation. Without places to perform, having all their events cancelled, thousands of musicians in the world are drifting and if the landscape presents itself like it is right now or even more desolating in the future, it will be time for all those who depend on an audience to subsist to start find a way to adapt themselves to a society that won´t have the means to afford art or maintain artists. Perhaps we should also self-evaluate and see what other options we have as individuals, what other talents can we develop that may perhaps have greater validity in a basic and austere global context.

I for example, have made music and theatre all my life and although there are many things that catch my attention, I can say that I have never worked in anything other than arts and what I have always considered a privilege may turn out to be a huge disadvantage in this new world chess. This imminent reality makes me question about my future and that of those who like me, decided to dedicate their lives to any form of art.

Apart from a state policy that protects artists and cherish their work in society, which I think clearly should exist in every country, it is required to recognize that what differentiates us as a species are precisely those things that are beyond the basic and fundamental of living, humanity is what it is in the end largely thanks to Science and Arts. It may not be as vital as air, water or bread, but it´s our spiritual sustenance, something that even in the darkest periods of humanity has helped people to rise again, reinvent themselves and get ahead. Just during those periods of greater obscurity, great works have been forged in all artistic disciplines and the most valuable cultural movements have been created, forged by individuals who knew how to resist without giving up their convictions to adversity and even in the midst of hunger and misery, carried on with their work, many of them even sacrificing their very existence on the altar of creation.

We are called to resist and be a light in the dark night.


April 6 2020




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